Agosto.
Media fábrica de vacaciones, la otra media a medio gas, y las líneas paradas o casi.
Es el peor mes para producir.
Y el mejor para mirar.
Porque hay cosas que solo puedes revisar cuando la instalación está fría y quieta. Con todo en marcha, una manguera es intocable: ahí está, haciendo su trabajo, y nadie la molesta.
Parada, en cambio, puedes acercarte y mirarla de verdad.
La semana pasada hablábamos de lo peligroso que es fiarse de que algo «hasta ahora ha aguantado».
Pues esta es la semana de comprobarlo, sin prisa y sin producción de por medio.
No hace falta un plan. Solo pasearse y mirar las que llevan tiempo sin que nadie las toque. Las que están dobladas en un radio demasiado cerrado. Las que tienen una zona más rígida de lo normal, o un cambio de color donde roza. Las que nadie recuerda cuándo se pusieron.
Las que, si les preguntaras, no sabrías decir cuánto llevan ahí.
No es glamuroso. No sale en ningún informe. Pero es justo lo que en septiembre, con todo otra vez a tope, no vas a tener tiempo de hacer.
Que aproveches lo que quede de agosto.
Y si en ese paseo encuentras algo que no te termina de gustar, ya sabes dónde estamos. Aunque sea para septiembre.
Hasta la semana que viene.
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