Hay averías que avisan.
Esta no.
Una tubería flexible conduciendo vapor saturado. 130 grados. 2 bares. Funcionando 24 horas al día, 7 días a la semana.
Hasta aquí, nada raro.
Lo raro llegaba de vez en cuando. Picos de 190 grados. Picos de 12 bares. Y por debajo, todo el rato, una vibración de baja amplitud y frecuencia. De esas que casi no se perciben.
Pero el metal sí las nota.
El flexible se rompía con bastante frecuencia. Y nadie podía decir cuánto podría durar el nuevo repuesto. Se habían hecho varias modificaciones en la instalación para mejorar el diseño y alargar el MTBF, pero ninguna había conseguido el resultado esperado.
Cuando una tubería de vapor falla, el vapor sale. En una zona donde puede haber gente trabajando.
Y la instalación para. Sin aviso. Con el plan de producción descuadrado y el equipo de Mantenimiento dejándolo todo para atender la urgencia.
Esto pasaba en Tereos Starch & Sweeteners Iberia. Una empresa comprometida con la mejora continua, en donde se vela permanentemente por la seguridad de sus empleados y de sus instalaciones para asegurar la fiabilidad de sus procesos.
El reto estaba claro: una solución robusta y fiable. Que el vapor llegara a su destino y la instalación no volviera a parar.
- FLUIDO
- Vapor saturado · 130 °C · 2 bar
- PICOS
- 190 °C · 12 bar
- RÉGIMEN
- 24 h / 7 días · vibración de baja frecuencia
- RESULTADO
- Cero incidencias desde marzo
Lo primero no fue elegir una manguera.
El Departamento de Mantenimiento de Tereos nos dio mediciones. Con ellas caracterizamos la oscilación a la que estaba sometido el flexible. Cómo se movía. Cuánto. Con qué frecuencia.
Porque la temperatura y la presión eran solo una parte del problema. La otra era la vibración.
Con esos datos, el diseño cambió en tres puntos:
- 01Manguera de acero corrugado de paso reducido. Más ondas por metro, más flexibilidad en el conjunto.
- 02Un compensador adaptado a las vibraciones de esa instalación. No a unas vibraciones genéricas. A las suyas.
- 03Un ruteado compatible con el radio de curvatura dinámico del tubo. Un flexible mal trazado trabaja forzado, por bueno que sea el material.
Se instaló a finales de marzo.
Desde entonces, ninguna incidencia.
Más disponibilidad de la instalación. Menos horas de mantenimiento correctivo. Menos gasto en repuestos.
Abajo tienes las fotos. A la izquierda, cómo acababan los flexibles anteriores. A la derecha, la solución instalada.


Un flexible no se elige solo por la temperatura y la presión. Se elige también por cómo se va a mover.
Y eso lo sabe mejor que nadie quien lo ve cada día. Aquí, el equipo de Mantenimiento de Tereos. Sin sus mediciones, este diseño no existiría.
Si tienes un flexible que se rompe y no sabes por qué, cuéntamelo. Respondiendo a este correo me llega directamente.
Hasta dentro de dos semanas.
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